Hoy en día no existe ningún producto, empresa o estrategia de marketing digital que haya logrado tanto éxito en tan poco tiempo. Y es que las era de las redes sociales, desde sus inicios hasta hoy, llegó para revolucionar todos los ámbitos, sociales y laborales; por supuesto, sin dejar de lado tanto sus pros como sus contras.

Asimismo, no existe un experto en social marketing que pueda explicar el alcance masivo y acelerado que puede tener una red social exitosa, como es el caso de Twitter, Facebook, Whatsapp, Instagram o la novata TikTok.

La variedad, además, es casi infinita, ya que existen redes sociales para todo tipo de público, a nivel local e internacional, que conecta a millones de personas para satisfacer todo tipo de necesidades: ligar, comunicar, trabajar, vender, etc.

No obstante, así como las redes sociales nos ofrecen infinitas posibilidades de comunicación, desarrollo e interacción, lo que antes era invisible, hoy en día está a la vista de todos y a plena orden del día: Privacidad.

¿Podremos afrontar esta nueva ola tecnológica de conexión?

La Revolución de las Redes Sociales

A pesar de que este término suele asociarse con aplicaciones para mera comunicación, las redes sociales tienen un trasfondo mucho más amplio. De hecho, redes sociales como Instagram o Facebook ya han sumado una tarea más a los expertos en social media: el comercio electrónico.

Otro claro ejemplo de la versatilidad de las redes sociales es LinkedIn, que centra sus objetivos en el campo laboral para hacer networking.

Ahora bien, ¿de donde nacen todas estas iniciativas?

Redes sociales clásicas.

Las redes sociales desde sus inicios hasta hoy

La primera red social conocida del mundo fue diseñada por Andrew Weinreich en 1997. Su nombre era SixDegrees y su objetivo, básicamente, era similar a lo que es Facebook hoy en día. A pesar de esta gran iniciativa, la aplicación no tuvo el éxito deseado, por lo que tuvo que cerrar en 2001.

No obstante, a partir de allí comenzaron a surgir nuevas aplicaciones como Friendster (en 2002) y LinkedIn (en 2003). De todas estas redes sociales pioneras, solo tuvo éxito esta última, que consiguió impactar y conectar inmediatamente. Hoy en día, LinkedIn tiene más de 600 millones de usuarios activos.

Posteriormente, en 2004, Mark Zuckerberg creó Facebook; una de las redes sociales con mayor cantidad de usuarios en la actualidad. Mensualmente, cuenta con 2.000 millones de usuarios activos. A esta red social le siguió Youtube, creada por Steve Chen, Chad Hurley y Jawn Karim en 2005, y que tiene la misma cantidad de usuarios activos que Facebook actualmente.

En 2006 aparece Twitter, creada por Evan Williams, Jack Dorsey, Biz Stone y Noah Glass. Hoy en día la aplicación cuenta con 340 millones de usuarios, todos ellos activos mes a mes. 

Un par de años más tarde, Whatsapp se une a esta revolución para convertirse la aplicación más demandada mundialmente, llegando a superar a Facebook y Telegram. Incluso, fue tanto su alcance que, para no quedarse atrás, Zuckerberg la compró por 19.000… millones de dolares.

Al año siguiente, en 2010, hace su aparición Instagram, que fue creada por Mike Krieger y Kevin Systrom, pero que también pertenece al creador de Facebook actual. Son mil millones de usuarios los que utilizan esta aplicación diariamente, y se encuentra por encima de Pinterest, con 300 millones.

La novata, TikTok, sigue creciendo a pasos agigantados, a pesar de que fue creada apenas en 2016. La mayor cantidad de usuarios activos de esta aplicación son adolescentes.

¿Revolución o adicción?

A pesar de que la mayoría de los problemas de adicción a redes sociales provienen de adolescentes, este pasatiempo ha calado tan fuerte que incluso ha llegado a afectar a adultos y adultos mayores. La falta de privacidad es una de estas consecuencias; sin embargo, también ha llegado a causar ataques de ansiedad relacionados con la adicción al internet y a las mismas apps.

Aunque algunos expertos las consideran el futuro de las comunicaciones, de la mano con el geoposicionamiento, los móviles y otras herramientas tecnológicas, para otros podría tornarse en una consecuencia negativa para la privacidad y la seguridad de las personas.

Y es que, dependiendo de su uso, las redes sociales y toda la web en general pueden convertirse en un arma de doble filo; por ejemplo: El conocimiento de profesores, médicos, empresas o políticos puede ser completamente debatible cuando en la web los usuarios pueden tienen información a la orden del día. Igualmente ocurre con las redes sociales, solo que esta información puede ser tanto genérica como personal.

Apps para móviles en la era de las redes.

El poder de las redes sociales

Los seres humanos hemos buscado establecer vínculos desde siempre, pero con la llegada de las redes sociales todo se ha facilitado a tal punto de abrir caminos y posibilidades que antes eran impensables.

No obstante, así como pueden surgir grandes oportunidades para crear vínculos, estos pueden ser tan débiles y tan peligrosos, según se manejen.

A fin de cuentas, y a pesar de todo este caos tecnológico, hay un hecho innegable, y positivo al fin: nunca habíamos estados tan conectados.

 

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